martes, 8 de julio de 2014

Una mirada a Joan Miró



 

Está por cerrarse una exposición suya en el Macay. ¡Corra a visitarla!


Su abuelo paterno fue herrero, y el materno fue ebanista, y su padre se dedicó a la orfebrería y la relojería. En la ascendencia del español Joan Miró no hay pintores, por ello tuvo la oposición paterna cuando anunció sus intenciones de dedicarse al arte. 


En México comenzaba la revolución de 1910 cuando, por presión de su padre, Miró, uno de los genios de la pintura ibérica, estudió comercio en su natal Barcelona. Pero en las noches acudía a clases de dibujo y pintura. Más adelante trabajó en una droguería y posteriormente hizo estudios superiores de arte.

A partir de entonces transcurrió  una de las carreras artísticas que han dado fama a España y brillo al arte plástico internacional. 


Desde principios de este año Mérida recibió la oportunidad de acercarse directamente a una parte de la obra de Joan Miró, pintor, escultor, grabador y ceramista, calificado como uno de los grandes representantes del surrealismo. Los premios, distinciones honoríficas y la fama rodearon a este barcelonés, cuyas obras se exhiben en forma permanente en varias partes del mundo.

A la capital yucateca la obra de este español arribó para ser exhibida en el museo Macay “Fernando García Ponce”. Son unos 30 trabajos de distintos tamaños. Esa muestra está por cerrarse, de modo que conviene visitarla cuanto antes.

Le recomendamos ir y no limitarse a enterarse de ello por medio del portal de internet del museo Macay, ya que este tiene escasa información sobre esos trabajos. No se dice el número de cuadros que se exhiben, la colección de la cual ellos proceden, el período en que fueron elaborados, la técnica de estos, etc. Para rematar,  la biografía que el Macay colocó ahí es copia de un texto de Wikipedia.

Miró, quien simpatizó con el comunismo y falleció hace 30 años, es considerado surrealista a pesar de que en una ápoca de su vida rompió con esa tendencia.

Hay una frase que muestra en parte la naturaleza de este pintor y el tipo de arte que enarboló: “Asesinó a la pintura. Lo hizo quizá porque no quería doblegarse a sus exigencias, a su estética ni a un programa demasiado estrecho, deseaba dar vía libre a sus aspiraciones y a su sed”.

¿Se doblegó Miró a las demandas de la pintura convencional? ¿O logró su propósito de plasmar su propia sed artística? Acuda al Macay y encuentre usted mismo la respuesta. (Mérida Cultura).