martes, 24 de junio de 2014

Rompieron con el pasado



 

Atrayente exposición de 12 grandes pintores y escultores mexicanos.


Una cautivante variedad de impresiones causa visitar la exposición  “Grandes maestros. Transición y Ruptura en la pintura mexicana” inaugurada el pasado sábado 21  en la galería del teatro José Peón Contreras.


Los autores, los motivos y las  técnicas usadas en las esculturas y pinturas que integran esa muestra hacen que resulte  ameno recorrerla para  apreciar la fuerza comunicativa de unas obras y  la colorida expresión de otras, o bien la composición emocional y los armoniosos trazos geométricos  de otras más.

De acuerdo con la información oficial, se trata de  una selección de 33 obras de distintas técnicas: óleo, acrílicos, aguafuertes, gouache y tinta sobre papel así como esculturas en bronce. Todas ellas  elaboradas el siglo pasado.

Y son doce autores: Rufino Tamayo, Juan Soriano, Fernando García Ponce, Rafael y Pedro Coronel, Manuel Felguérez, Francisco Toledo, José Luis Cuevas, Arnaldo Coen, Carlos Mérida, Gunther Gerzso y Jorge Marín.Todos ellos son representativos de la llamada “generación de la ruptura”, aquella que se opuso al nacionalismo,  la tendencia plástica predominante a raíz de la revolución mexicana.

Se considera que la docena de creadores presentes en esa exposición permiten apreciar cómo se dio ese distanciamiento: explorando otros yacimientos creativos y nuevas formas de expresar la estética, la imaginación y la ideología. Ese bifurcación fue tomada por Tamayo y, casi inmediatamente después, por Felguérez, Coronel, Gerzso y Mérida. El resto lo hizo posteriormente.
Al inicio del recorrido por los dos niveles en que se exponen esos trabajos el visitante es recibido por un atrayente bronce del escultor Jorge Marín. Se denomina “Abrazados en la ventana”. Es  una interesante composición que muestra el dominio que el artista tiene sobre el cuerpo humano.

Unos pasos después están una escultura y cuadros de José Luis Cuevas. Los trabajos pictóricos son en acuarela, mixta sobre papel, tinta y aguada, y reciben los nombres de “Self portrait in market street”, “Los papeles de Salazar” y “Animales transgénicos”.
 La escultura se denomina “Tambor”, muestra a un hombre con ese instrumento de percusión.  

Posteriormente están cuatro llamativos óleos de la figura de Emiliano Zapata, elaborados por Arnaldo Coen.  En esos cuadros el autor recurrió al  provocativo empleo del color (fovismo), el expresionismo y el pop art.

De Rafael Coronel hay siete obras. Cinco son  pinturas en óleo y acrílico tituladas  “Inmigrante”, “Óscar Wilde”, “No se vende”, “El sombrero” y “La mascarita”. Y dos son esculturas, una de ellas denominada  “El reposo” y otro sin título pero que bien podría llamarse “Flautista”.

Del guatemalteco Carlos Mérida, ganador del premio Águila Azteca, se exhibe el óleo sobre madera tipo masonita. Y del artista zapoteco Francisco Toledo se presenta dos piezas en gouache y tinta sobre papel, bautizadas como “Morado muerto” y “Mi casa”.
 Quizá no hubiera sido necesario incluir en esa exhibición las tres obras que hay ahí del yucateco García Ponce, pues se cuenta con amplia muestra suya en el Macay. De todas formas resulta interesante ver otros trabajos de este.

Del diseñador de escenarios, escritor y director de teatro y cine Gunther Gerzso sólo se ofrece un pequeño cuadro sin título, con trazos geométricos en verde, azul, naranja y amarillo.


A su vez el oaxaqueño Rufino Tamayo está presente, en la planta alta, con dos aguafuertes titulados “Figura en jarras” y “Cabeza sobre fondo verde” y la mixografía “Hombre frente al cielo”.

De Juan  Soriano se tiene el óleo sobre tela “La pareja”. Y de Manuel Felguérez hay tres de sus piezas, una de ellas titulada “Atardecer”.

La colección ya citada pertenece al acervo de Lourdes Sosa Galería, puede visitarse entre semana de 9 de la mañana a nueve de la noche. Los  sábados y domingos es horario quebrado: de 9 a 14 horas y de 16 a 19 hs (Mérida Cultura).

miércoles, 18 de junio de 2014

Asombrada por la vida



 

Quedan dos semanas para ver el trabajo de esta artista


Durante varios años Natasha Gray pasó incomodidades acompañando a su esposo en una aventura en el desierto para que este pintara sus cuadros. Pero ese contacto con la naturaleza la contagió. Más adelante todo lo relacionado con la flora y la fauna se convirtió en elemento esencial de sus propias obras de arte.


La artista es de aquellos que percibe en la naturaleza un horizonte infinito de belleza y sabiduría. Y no puede sustraerse a ello. Esos elementos influyen en sus creaciones. “El punto de partida de mi obra es siempre la naturaleza”, ha dicho esa creadora, quien tiene en esta ciudad una exposición que concluirá a fines de este mes.

Esa muestra se denomina “Murmullo”, está montada en dos salas del Museo de Arte Contemporáneo Ateneo Yucatán (Macay), está basada en el vuelo de los estorninos, aves de Europa que se mueven en el aire en grandes bandadas formando nubes negras de sinuosos movimientos. Esto genera un singular espectáculo celeste que atrajo la mirada de Natasha.

Ella representó ese vuelo ondulante mediante tres instalaciones que exhibe en el Macay. Los pájaros están representados con una combinación de metal envuelto en pequeños trozos de tul negro y suspendidos a distinta altura para semejar las figuras que forman lo estorninos en su vuelo sincronizado.
 
Esa muestra incluye la proyección de un filme que muestra al público ese espectáculo de miles de aves aleteando sobre los cielos europeos. También hay un cuadro, fotografías y dibujos sobre los estorninos.

Esa exhibición se titula “Murmullo” en alusión al sonido que hacen esas bandadas con sus aleteos y chillidos.

Según el Macay, Natasha Gray nació en la ciudad de México en 1969, hizo sus estudios de arte en tres instituciones: la Academia de San Carlos, el Art Students League of New York y la Ecole des Arts Plastiques, en Paris.

Ha expuesto en ciudades de México y Estados Unidos. En Nueva York trabajó con el reconocido artista español Miguel Ángel Argüello, que se convirtió en una influencia determinante, infundiendo en ella la atención a la perfección técnica que caracteriza su trabajo.

La artista tiene una frase que resume la característica de su obra y el objetivo que persigue con ello: “Compartir mi asombro por la vida es mi mayor satisfacción”. (Mérida Cultura).

miércoles, 4 de junio de 2014

¡ Aluxes en la Pinacoteca !



 

Esos duendes, vestidos de color e ingenuidad, esperan a los visitantes.


Son traviesos, territoriales, trabajadores y de hábitos nocturnos. Cuidan las milpas y traen lluvia para los cultivos. Pero lo más importante es que representan una rica expresión de las tradiciones mayas que todavía se conservan entre las comunidades indígenas del estado. Ellos son los aluxes, seres rodeados de misterio, secretos y enigmas, y de los cuales todos hemos escuchado hablar.

Gracias a un proyecto dirigido por el profesor Jorge Rello Espinosa, maestro en desarrollo de la creatividad infantil y director del proyecto Semilla, esos duendes precolombinos dejaron el monte y la imaginación colectiva para hacerse presentes en la pinacoteca Juan Gamboa Guzmán, en una colorida exposición de pinturas infantiles basadas en esos personajes de la cultura local.

Desde la semana pasada se exhiben ahí unos 70 cuadros realizados por igual número de niños de comisaría de Yaxcopoíl, en Umán, donde está uno de los albergues de la Comisión Nacional para los Pueblos Indígenas que hospedan a escolares de pequeñas comunidades mayas. Esas pinturas están hechas con acrílico, gis y pastel sobre cartulina. En ellas los infantes expresaron cómo conciben a los aluxes y describen el origen de estos, las tareas que realizan, las costumbres y creencias que hay sobre ellos y las ofrendas que se les ofrecen como consecuencia de esas tradiciones.

Esa muestra pictórica infantil se titula “Aluxes, seres extraordinarios”.

Para realizarla se recurrió a varios antropólogos y ancianos de comunidades que conocen el tema. Ellos  aportaron conocimientos al respecto y dieron charlas a los niños en relación con esos seres fantásticos que nos hacen víctimas de sus diabluras.

 Según la información disponible sobre esa exhibición, los organizadores del proyecto quedaron impresionados por la expresión creativa que esos educandos plasmaron en sus pinturas, las cuales van acompañadas de textos con comentarios de esos pequeños artistas.

En esas obras de brillantes colores y figuras tiernas e ingenuas quedó estampado un elemento cultural del pueblo yucateco y también el testimonio de la herencia que todavía se conserva entre la población del interior del estado.

Los aluxes son una vieja tradición del Mayab que intriga y sigue viva pues todos hemos escuchado hablar de esos seres misteriosos con cuerpo de niño pero cara de adulto.

La creencia popular dice que fueron creados por los X´men y curanderos mayas utilizando barro virgen, en ceremonias realizadas en días especiales del año. El objetivo de esos duendes es proteger las milpas contra extraños y contribuir a traer lluvia sobre los cultivos, por lo que son fieles aliados de los campesinos, quienes los alimentan y les hacen ofrendas para agradarlos.

 Los aluxes son traviesos, agiles, trabajadores y territoriales, se mueven principalmente durante la noche. Los adultos no pueden verlos ni tocarlos porque les transmiten enfermedades, en cambio buscan a los niños para divertirse con ellos.

Si usted quiere disfrutar de esa singular exposición, entonces deje salir su alma de niño y permita que esta juegue con el duende del arte que habita en esos cuadros. (Mérida Cultura).