Pintura,
fotografía, escultura, prendas y joyas de 46 creadores.
La
Dirección de Cultura del Ayuntamiento reunió a 46 artistas, diseñadores y
artesanos en una exposición en el Museo de la Ciudad que pone a la vista del
público diversos aspectos sobre las tradiciones, arqueología, flora, fauna y
gastronomía locales.
Esa
muestra consiste en una colección de pinturas, esculturas, fotografías, prendas
y joyas elaboradas por varios creadores con trayectorias distintas, los hay que
son relativamente nuevos en su ramo y otros que ya tienen larga trayectoria en
sus respectivas especialidades y ya ganaron una posición destacada en el campo
de las artes.
Esa
exposición se denomina “Mi memoria es” y fue inaugurada noche, miércoles 25,
con la participación de varios invitados a los que posteriormente se les
ofreció un brindis en ese mismo lugar. El evento es paralelo a la Segunda
Temporada Olimpo Cultura, el cual es un amplio programa de actividades que
comenzó el primer día de este mes y concluirá el 31 de diciembre.
La
muestra resulta interesante por la oportunidad de ver en un mismo sitio cómo
son vistos y tratados elementos de la vida cotidiana local, y cómo los plasman
en obras de carácter figurativo y costumbrista o ligados al diseño
contemporáneo.
El
trabajo de estos 46 creadores se puede ver en el segundo piso del Museo de la Ciudad.
En ese grupo sobresalen el maestro Manuel Lizama Salazar, quien durante décadas
ha mostrado en sus lienzos aspectos de la cultura maya y las costumbres
yucatecas. Esta vez llevó dos óleos denominados “X´Kanab Kú” y “El soñador
despierto”.
Otro
consagrado pintor es José Luis Loría Méndez, quien no expone trabajos nuevos
sino que complementa esa exhibición con dos cuadros de aves y plantas que son
parte de la colección municipal de arte.
En
el ramo de la fotografía están cuatro trabajos en blanco y negro, ambos ligados
con la zona rural. Dos de ellos son de Rafael Lores, muestran a un H´men (Don
Ramiro) y una ceremonia del Chaa chaac. Ambas fotos fueron tomadas en 2008 en
un poblado alejado de Tizimín.
Los otros dos son de Cinthya Cruz, ambos
muestran imágenes de una ex hacienda henequenera y se titulan “Truck” y
“Chimenea”.
En
escultura están las piezas en madera denominadas “Bailadoras” y “Hetz´ Meek”,
ambas elaborada por Concepción Sánchez. Otro escultor, Roberto Blanco, prefirió
dar otro tratamiento a la madera y logró un producto que resalta por lo
singular de la propuesta: es un relieve de un rostro indígena tallado sobre la
superficie de un viejo tronco, dejando intacta el resto de la pieza y mostrar
así las condiciones en que esta se hallaba antes de ser intervenida.
En el campo de la pintura de bodegones resalta un colorido y bien logrado conjunto de frutas locales cuya autora, Pilar Sánchez, denominó atinadamente “Delicias del estado”. Otra de sus pinturas se denomina “Listos para la milpa” y muestra calabazos y otros utensilios que la gente del campo utilizaba para sus tareas diarias en los sembradíos de maíz.
Cerca de estos últimos cuadros puede verse pinturas de Sergio Pech que muestran un tratamiento distinto y otra forma de ver y exponer los bodegones de frutas. Este artista plasmó en forma singular una imagen de pitahayas y sandías que bautizó como “Domingo”.
Más allá están dos cuadros de Faustino Tutzín, un conocido artista que se caracteriza por exponer la vivienda maya y sus entornos. Esta vez una de sus pinturas hace una denuncia social sobre las lamentables condiciones en que vive la mayoría de la etnia indígena local. Ese trabajo se denomina “La huella de la pobreza” y muestra un ripio en ruinas.
En materia de prendas hay los coloridos hipiles bordados, pero también una singular propuesta de Denis Carrillo Garrido que expone un vestido negro estilizado al que agregó decorados yucatecos. A su vez, Esteban Abán Montejo muestra el dominio que tiene en el uso del espino de henequén para elaborar collares, pulseras y otras joyas más.
En el pasillo que llevan de una sala a otra donde están los numerosos trabajos se instalaron dos grandes, vistosos óleos de Carol Acereto.
Uno de ellos se titula “Hamaca en rojo” (muestra a una risueña niña sentada en una hamaca) y el otro se denomina “Bordando sueños” (una abuela bordando a la puerta de su casa mientras, acompañada de su nieta).
Vale la pena dar una vuelta al Museo de la Ciudad (el antiguo edificio de Correos, junto al Mercado Grande) para ver reunida la obra de tantos creadores.
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