domingo, 12 de junio de 2016

Pintores del país ante el juicio yucateco



Llegan obras de la bienal campechana de artes plástica.



Desde hace unos días los espacios del Pasaje Picheta de Mérida se convirtieron en zona para confrontación de ideas, visiones y preferencias estéticas puestas bajo la valoración del  público.

La obra ganadora del primer lugar.
En ese lugar se exhiben unos 40 trabajos que participaron en la edición 2015 de la Bienal de Pintura “Joaquín Clausell” realizado por las autoridades culturales de Campeche y la universidad pública  de esa vecina región.

Esa exposición llegó a esta ciudad como parte de un recorrido que realiza para ser mostrada al mayor público posible y con ello contribuir a difundir el trabajo reciente de pintores mexicanos y los conceptos artísticos de estos.

En primer plano, la ganadora del segundo lugar.
En  total se recibieron 87 obras en ese concurso bianual que han ganado varios yucatecos. Esta vez participaron creadores de Yucatán, Baja California, Tamaulipas, Sinaloa, Aguascalientes, Coahuila, Hidalgo, Guanajuato, Oaxaca, Chiapas,  la Ciudad de México y Jalisco.

Tercer sitio.
Al igual que todas las competencias de ese  tipo, la “Joaquín Clausell” reunió cuadros de distintas técnicas, estilos y categorías  pictóricas. Hay trabajos para diversos gustos.

En la muestra se puede ver los tres trabajos ganadores de la reciente edición del concurso. Esto permite al espectador determinar si sus preferencias coinciden con la de los jueces que seleccionaron las obras triunfadoras. 

Los ganadores son Miguel Angel Vega Magallón (de Jalisco) con la obra “Reliquias”; Itzamná Reyes Suárez, (D.F.), con “Salida por entrada”, y Sofía Echeverri Agraz (Jalisco), con “Ensayo para saberlo”, quienes ocuparon el primero, segundo y tercer lugar, respectivamente.

Los trabajos del primero y segundo lugar son óleos sobre tela, y el tercero es acrílico sobre lienzo.

Por falta de organización y descuido de los organizadores de esa muestra no se indica ahí cuáles son los trabajos ganadores y qué cuadros recibieron menciones honoríficas. Además, las obras premiadas no están juntas sino dispersas entre las demás pinturas.
Eso impide al público saber cuáles son las creaciones premiadas, a menos que el espectador se haya enterado anteriormente de ese concurso y conozca el resultado de este.   

En el portal de la bienal tampoco están esos datos, la información colocada ahí no se ha actualizado. Nosotros tuvimos que realizar una búsqueda en internet para tratar de saber cuáles son las piezas triunfadoras.

La bienal ya citada surgió en 1993 impulsada por la necesidad de abrir espacios a la plástica joven así como difundir las tendencias y los movimientos artísticos regionales.

Sus organizadores consideran que en estos casi 20 años esa competencia se ha mantenido vigente como uno de foros más destacados del sureste, con un creciente prestigio fundado en la calidad, cantidad y el nivel de los creadores participantes.

-Un rasgo que caracteriza a la Bienal es la alta concurrencia de artistas jóvenes –indican sus promotores-. En su primera etapa se afianzó un sólido vínculo con las instituciones educativas y universidades de Chiapas, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

Como parte de su intención de impulsar la creatividad de los artistas plásticos, a partir de la novena emisión esa bienal expandió su ámbito territorial para acoger expresiones y visiones de creadores de todo el país.  Esto es consecuencia del propósito de afianzar su sitio dentro del circuito de bienales de excelencia en México.

Las más de 40 obras que llegaron a Mérida se exhiben en distintos espacios del Pasaje Picheta. Parte de ellos están en la entrada de ese corredor turístico, otros más están en la sala de exposiciones y el resto en uno de los pasillos de la planta alta.


Los cuadros pueden ser vistos cualquier día de la semana porque el Pasaje Picheta  porque este  sitio abre de lunes a domingo. (Mérida Cultura).   

miércoles, 27 de abril de 2016

Saliendo del huevo



Cinco jóvenes muestran su inicio en el arte.



Hace unos días se inauguró en el Pasaje Picheta una nueva muestra de artes visuales, es una exposición colectiva de pintura, escultura y una instalación de cinco jóvenes que se inician en ese campo y que se unieron para presentar al público lo que hacen.

Esa exhibición  lleva el nombre de Beta. Son 17 piezas  en  total. Sus autores son Martín Vidales, Mario Guillén, Milagros Lara, C.M. Pliego y “Col”.

Los expositores explican  que eligieron esa denominación para esa muestra porque el nombre de Beta alude a  la primera versión completa de un programa informático o un  producto que pudiera ser inestable pero útil, pues sus característica ya están definidas, y sólo se le harían pequeños cambios para suprimir errores y mejorarlo. 

En el mundo de la tecnología y los negocios, ese modelo casi terminado se pone a consideración de un  sector del público para que este lo pruebe, opine al respecto y reporte fallas, a fin de elaborar la versión final que saldrá al mercado.

Este grupo de artistas emergentes se reunían  en el Pasaje Piecheta desde hace dos meses para conversar sobre museografía y gestión cultural, a fin  de montar una exposición que fuera atractiva. Los participantes en esta exposición son:

Mario Guillén expone retratos al óleo, con influencias impresionistas. Pinta rostros de sus amigas y familiares, en actividades cotidianas, inspirado en algún aspecto de ellas que en ese momento llamen su atención. Sus cuadros se titulan “Here comes the Kraken”, “Paulina” y “Brenda” y “Doritos”.

Por su parte, Martín Vidales busca abstracciones partiendo del esqueleto. Pinta animales como si estos fueran vistos con rayos equis, semejan placas radiográficas  pintadas con colores fuertes, explosivos, realzados. 
Sus tres cuadros corresponden a un perro, un sapo y un ave. Uno de sus trabajos se vende en $750 y otro más en $1,300.

Una tercera participante es Milagros Lara llevó varias esculturas pequeñas hechas con piezas de herrería  y forja unidas con soldadura. Los materiales tienen dobleces sencillos y son de tamaños y grosor diferentes. 
Ella combina esos elementos para crear formas abstractas pero que tengan contenido estético.
Tres de ellas se titulan “Torito”, “Pez” , “ratón” y “Se rompió el disco”. Uno de estos trabajos se ofrece en  $1,524.

Otra joven que prefiere usar el seudónimo de “Col” explica que para realizar los trabajos que muestra ahí se basó en dos palabras: Inducido y Aglutinar. 
La primera de ellas, explica la autora, se refiere a la  propiedad de generar una reacción en otro cuerpo distante, lo cual es lo que busca ella en quienes miren su trabajo.  La segunda palabra alude a reunir realidades distintas en un todo homogéneo.

Ella ofrece tres pinturas de llamativos colores y formas, son imágenes oníricas, irreales. Llevó además una instalación donde el elemento principal es una gran franja de tela ruda, pintarrajeada, colocada sobre una base. Su intención es que el público tome la tela, la mueva y la doble para cambiarle la forma y modifique la imagen que se ofrece.

Los nombres de sus pinturas son “Tiempo vs WC”, “Semillero de ojos”  y “La casa en el aire”.

Por su parte, C.M. Pliego ya había expuesto recientemente en ese lugar. Ahora llevó tres de sus cuadros abstractos, de los cuales uno de ellos lo ofrece en $4,000.

En el Pasaje Picheta puedes visitar otra exposición colectiva denominada “Oleoum”, en la que participan estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán. A la entrada del lugar hay también una muestra de fotografía de Angel G.  García. (Mérida Cultura) 

  

lunes, 11 de abril de 2016

Espíritu creador y corazón generoso




Exposición del escultor Reynaldo Bolio Suárez.




El Centro de Artes Visuales ofrece en estos días la oportunidad de disfrutar un  conjunto de esculturas realizadas en distintas épocas por el artista Reynaldo Bolio Suárez “Paccelli”, un creador cuyas obras dan lucimiento a varios sitios de Mérida y otros municipios del interior del estado así como algunos puntos de ciudades extranjeras.

Bajo el nombre “La ocupación del espacio” se exhiben ahí piezas realizadas principalmente en madera y bronce, pero también  hay una composición que mezcla polímero con otros metales. Además se muestran dibujos suyos. 
El dibujo fue la puerta por donde “Paccelli” ingresó al mundo del  arte, esa inclinación hacia los trazos y líneas la descubrió desde que era pequeño. Durante un tiempo se dedicó al retrato.

Parte de los  trabajos que se muestran  en el  Centro de Artes Visuales, ubicado en el barrio de Santa Ana,  son réplicas en miniatura de esculturas monumentales que él  ha realizado. Al parecer, son estudios previos a la concreción del proyecto definitivo.   

Las tallas de Don Reynaldo abarcan distintos temas, pero en ellas predomina el arte figurativo. El  cuerpo humano es materia frecuente en sus obras, en particular rostros y bustos, los cuales domina bien. Abundan los troncos que él convierte en obras de arte mediante relieves de hombres, mujeres y niños.

Otro elemento presente en  su trabajo es la  civilización maya. Abundan creaciones suyas donde están reflejados la cosmogonía y otros elementos más de esa cultura prehispánica. La naturaleza también es argumento para sus realizaciones.

Sus obras han sido elogiadas en importantes exhibiciones realizadas en la ciudad de México.

Hay una escultura de “Paccelli” con la que se topan casi a diario los meridanos y turistas que visitan esta capital. Son dos imágenes que representan a los jefes españoles, que dirigieron al grupo de militares que tuvo a su cargo la conquista de esta parte de lo que fue Mesoamérica. 

Francisco de Montejo “El Adelantado”, y Francisco de Montejo “El Mozo”, están de pie en un pedestal colocado al comienzo del emblemático Paseo de Montejo.

También son creaciones suyas los bustos del gobernador yucateco Felipe Carrillo Puerto, ubicado en el acceso al teatro de la Universidad Autónoma de Yucatán; y de los compositores y cantantes yucatecos Sergio Esquivel –instalado en el parque de Santa Lucía-, y Armando Manzanero. Este último está en lo que fue el cine Mérida y que después cambió al nombre de Teatro Mérida y finalmente tomó el nombre del afamado maestro.

Hay otro busto de Carrillo Puerto que elaboró para enviar a Estados Unidos. Y en  España, en el Archivo de las Indias, se exhiben otros dos bustos más que realizó de los historiadores Silvio Zavala Vallado e Ignacio Rubio Mañé. También es autor de la estatua del Papa Juan Pablo II que da la bienvenida a los fieles en el atrio del convento de Izamal.

Don Reynaldo, de 57 años de edad,  nació en Mérida, en la misma fecha en que fue fundada esta ciudad. Estudió la carrera de Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La esmeralda” del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Posteriormente fue contratado para trabajar en el Departamento de Preservación y Reproducción de Arte Prehispánico, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En esa dependencia colaboró en proyectos de la Catedral Metropolitana y las zonas arqueológicas de Montealbán (Oaxaca) y La Venta (Tabasco).

También laboró en el Museo de Cera, en el departamento de retratos escultóricos.  Además fue profesor de actividades estéticas en una escuela preparatoria y dio cursos a niños mediante un programa cultural del Issste. Más adelante regresó a Mérida y se estableció definitivamente en esta ciudad.

Pocos saben que del espíritu generoso de este artista yucateco y su esposa Rosa Espínola García. Ambos realizaron proyectos enfocados a la prevención del delito en jóvenes, mediante actividades para acercarlos al arte. 
Quizá con esta labor hayan despertado en algún muchacho una fuerza creativa que más adelante pudiera derivar en otro escultor que  alcance la dimensión artística y humana de  “Paccelli”. (Mérida Cultura)  

martes, 22 de marzo de 2016

De Yucatán a Egipto

Arquitecta Gladys Díaz Negrón (Foto de la Universidad Anáhuac Mayab)



Artista yucateca expone en un museo de ese país



En nuevo avance en su carrera artística la escultora yucateca Gladys Díaz Negrón participa  en  estos días en una exposición internacional que se realiza en la ciudad egipcia de Giza, ubicada  a 20 kilómetros de El Cairo. En esa muestra ella interviene junto con otros artistas plásticos de Latinoamérica.

Esa exhibición se denomina  “Homenaje a Egipto y su cultura”, es organizada por el museo que lleva el nombre del poeta y dramaturgo Ahmed Shawky. Este edificio está en un amplio andador ubicado a orillas del río Nilo.

La muestra empezó el pasado día 17 y terminará el 31 de marzo. Ahí se exponen pinturas, fotos, esculturas y otras obras de arte más que tienen características de los países latinoamericanos de donde provienen sus autores.

La maestra Gladys Díaz, quien es catedrática en la Universidad Anáhuac Mayab, expone ahí un  bronce denominado “Identidad Maya”. En ésa obra ella fusionó las culturas egipcia y maya combinando elementos de una figura femenina, las pirámides egipcias, el Caracol de Chichén Itzá y el tipo de edificación funeraria del antiguo Egipto (mastaba).

La artista,  ante un mural de su autoría (Foto de internet)
La Universidad Anáhuac Mayab informó en un  comunicado que la arquitecta Díaz Negrón ha hecho cinco muestras individuales y participado en 13 exposiciones colectivas nacionales e internacionales.

En 2014 ganó en Argentina el primer lugar de la Bienal del Arte Contemporáneo de Buenos Aires, donde ella concursó con una pieza de piedra y resina denominada “La timidez”. Esa escultura muestra a una mujer arrodillada, con el vestido cayendo por sus hombros y dejando ver huellas de latigazos en la espalda. Con  esto, su autora quiso mostrar la imposibilidad  de  la protagonista de rebelarse contra la violencia de la cual es víctima.

La artista relata que descubrió desde muy pequeña su inclinación hacia la escultura. Siendo niña la llevaron de visita a la desaparecida Escuela de Bellas Artes, donde el maestro Manuel Chacón,  profesor del ramo en se  plantel, le permitió jugar con el  barro que usaban los estudiantes para sus trabajos.


Otra anécdota que la enorgullece es que en una exposición de sus obras en el Gran Museo del Mundo Maya, el compositor Armando Manzanero visitó el lugar y vio las esculturas. Compró dos de ellas.

La mayor parte del trabajo de esta artista son figuras femeninas que son representadas en actitudes cotidianas o rodeadas de elementos relacionados con la cultura maya.

La arquitecta Díaz Negrón también es pintora, restauradora certificada y profesora de danza. (Mérida Cultura).

domingo, 20 de marzo de 2016

Corrección histórica que merece “Picheta”




No exiliar al grabado de un lugar que es suyo.




El  Pasaje Picheta ha tenido desde su creación más  fines comerciales y turísticos que artísticos. En sus galerías  el arte visual  fue arrumbado, es como una presencia a la cual  hay que resignarse. La pintura no es la actividad preponderante ahí, se le regatea importancia.

Y en una contradicción, que se entiende al saber que esos corredores son parte del espacio oficial, el grabado es la disciplina más ausente en ese sitio. Los administradores del lugar, más políticos que promotores culturales, no fomentan esa disciplina, la ignoran.

Pareciera que pervive el rechazo gubernamental que relegó el talento de uno de los más grandes grabadores de México, el cual fue perseguido por la autoridad de su tiempo que lo consideró “insolente personaje” debido a las críticas que recibía por parte del artista.

En México es muy común la simulación en las autoridades, en  ellas “la forma es el fondo”, aparentan ser lo contrario a lo que piensan. 
Por esta razón,  Gabriel Gahona “Picheta” es homenajeado pública y permanentemente con ese pasaje que lleva su nombre. La paredes de ese edificio están decoradas con parte de los grabados con los que él expuso reprobables caretas de la sociedad y la política de su época, lo cual le generó la simpatía que gozaba entre la población.

Sin embargo, aunque ese pasaje lleva su nombre, no es recinto que proclame  e impulse el  grabado.  Mucho menos fomenta el espíritu crítico  que tuvo Gahona, un dibujante, pintor, grabador y caricaturista que merece ser recordado de mejor forma y recibir un  reconocimiento honesto.

Por lo anterior nos entusiasmó encontrar en nuestro caminar por el Centro Histórico una exposición de grabado en la planta baja de ese lugar, un suceso tan extraño como hallar un pingüino en una selva o una jirafa en el Ártico.

Se trata de una exposición de 34 trabajos en pequeño formado realizado por tres jóvenes artistas  integrantes de Gráfica Ambulante. Ellos son Natalia Polanco,  Carolina Barajas y Jesús Jasso, quienes optaron por las técnicas de xilografía –la  más recurrida por “Picheta” debido a su precaria economía- y linografía para elaborar sus trabajos.

En esa muestra son variados los temas plasmados mediante el  trabajo de la madera y el linóleo. Las imágenes mostradas ahí aluden a la naturaleza, el humor, la vida cotidiana y a personajes fantásticos.

El cartel que presenta la obra sólo da el nombre de los autores, no dice más de ellos ni de su trayectoria. Tampoco hay mayor información  sobre Gráfica Ambulante, un  grupo que, al igual que Gahona y su  formación autodidacta, se lanzó perseguir musas de la mejor manera en que ellas pueden ser atrapadas, trabajando.

Este equipo juvenil utiliza un carromato –“El tanquecito”- para transportar sus bártulos y trabajos y exhibirlos en cualquier espacio que quiera hospedarlos. Es común verlos los domingos en el Paseo de Montejo, ofreciendo sus obras a paseantes y  familias que acuden a  la Biciruta del lugar.

En la inauguración de la muestra en  el  Pasaje Piecheta, el pasado día 11, los jóvenes llevaron el tanquecito y, según el cartel ya citado, regresarán cada viernes al lugar para trabajar ante el público. 

Una característica de los grabados que produce ese grupo es  el pequeño tamaño de estos, lo cual   permite ofrecerlos a precio bajo y así  fomentar el gusto por esa disciplina y alentar al público a formar una  colección privada. Con su entusiasmo, esos muchachos emulan el   espíritu innovador de “Picheta”.

El cartel ya mencionado dice con tino que si ese artista viviera aprobaría este esfuerzo por contribuir a que la gráfica yucateca recupere la importancia que tuvo.

Nosotros agregaríamos que a este primer paso por hacer del Pasaje Picheta la casa del grabado debe seguir una carrera acelerada para remediar un error que lleva más de dos décadas.


Y para hacer el alto honor que merece Gahona, es necesario ir más allá, transformar ese lugar para que también sea foro de crítica social y política y generador de ideas nuevas en el arte y en otros campos de la vida de esta capital. (Mérida Cultura)   

jueves, 17 de marzo de 2016

Joven pintor se abre espacio



Su quinta exposición individual está en el Pasaje Picheta



Carlos Pliego es un agitado joven de unos 25 años de edad, nacido en Toluca y establecido en Mérida, a donde llegó después de vivir un  tiempo en Guanajuato.

Su éxodo de la metrópoli fue motivado por el arte, la pasión por la pintura corre por su alma, decidió cursar una carrera en ese campo y hacerlo fuera del estado de México.  Pero su apuro por tomar los pinceles y atacar un lienzo o cualquier superficie donde pueda poner pintura lo hace inconstante en las aulas universitarias.

Se aburre en las clases. Le resulta tedioso estudiar historia del arte  y aprender aspectos teóricos. Prefiere ceder a su irrefrenable impulso de pintar y aprender sobre la marcha.

Lo anterior son las conclusiones a las que se llega al conocer su historia y su trabajo, del cual se puede tener atisbo visitando su más reciente exposición, en el Pasaje Picheta, que abrió a principios de mes y que se quitará de ahí cuando llegue abril con su calor.

Esa es su quinta muestra en Mérida, a donde arribó hace unos cuatro años para estudiar en la Escuela Superior de Arte de Yucatán, donde desertó. 
En los poco más de diez cuadros que  él exhibe en esta ocasión se puede ver que ya está en camino de definir su estilo. Como parte de esa búsqueda y entrenamiento de sus trazos recrea obras famosas.

En esa colección hay tres cuadros que muestran un interesante proceso de autorretrato. El primero de ellos es muy abstracto, debe ser explicado al espectador para que lo entienda. En el segundo su autor está ausente, sólo se ve su estudio y los objetos que hay en él, es una imagen de su intimidad. En la tercera aparece él con su perro.

En esa exposición se constata también la condición económica precaria del artista pero también su alta autoestima. Parte de las pinturas –hay óleos y técnica mixta- no son en lienzo sino en materiales económicos. Uno de ellos perdió su forma, se dobló. Los precios de los cuadros llegan a $15,000.   

Según averiguamos, Carlos  Pliego dejó su natal Toluca para ir a estudiar arte en Guanajuato pero abanonó la universidad. Después vino a Yucatán  a intentar titularse en la ESAY pero tampoco concluyó la carrera. Prefiere ser autodidacta o bien considera que en la escuela ya aprendió todo lo que necesitaba del acervo académico.

Este pintor está activo en  el medio artístico, ya consiguió realizar cuatro exposiciones individuales y otras colectivas. La que actualmente presenta en el Pasaje Picheta se denomina “V” (quinto,  en números romanos).

Si te gusta la pintura entonces te recomendamos visitar estos trabajos. Si no te atrae ese género artístico, de todas formas convendría echar un vistazo cuando acudas al Centro Histórico.

Y cuando ingreses al  Pasaje Picheta aprovecha para ver en el acceso otra interesante muestra.  Esta es sobre grabado, participan varios autores. (Mérida Cultura)

martes, 1 de marzo de 2016

Un pastel con pinceles y brochas



Jaime Barrera celebra 20 años de pintor.


Con un exposición  que muestra variantes de su trabajo tradicional, el pintor yucateco Jaime Barrera festeja dos décadas lo de enamoramiento con en el arte abstracto. En la numerología maya 20 años equivalen a un “katún”, nombre que ese pueblo prehispánico daba a ese lapso.  

Este artista,  quien antes de pintar ensayó arte con la fotografía, eligió para este acontecimiento el Museo de Arte Contemporáneo de Yucatán “Fernando García Ponce”, donde muestra sus últimos trabajos, en tamaño de gran formato y bajo el título “Atmósferas y vapores”.  Eligió ese nombre por las evocaciones que busca generar con los suaves tonos que eligió para estos cuadros.

Jaime Barrera, quien fue funcionario de la  Universidad Autónoma de Yucatán y Director de Cultura del Ayuntamiento de Mérida, dice lo siguiente de esta colección abierta al público al  final de 2015:

“Este año selló la fecha en que cumplí 20 años de incursionar en la pintura abstracta. Fue un lapso suficiente para comprender y entender que el  camino es arduo y complejo,  que las rutas son múltiples, unas veces son claras y definidas,  y otras oscuras e intrincadas.  De todas maneras, ha valido el trabajo sostenido,  el cual satisface plenamente mi espíritu y mi conciencia.

“Este es un trabajo permanente que tiene el propósito final de provocar en el espectador una atmósfera que seduzca sus sentidos; que al mirar mis cuadros participe en un viaje escenográfico, con imágenes que tengan formas y colores como  si las miráramos desde una ventana a mil metros de altura: amaneceres, atardeceres, aire coloreado, vapores, tormentas, lluvias,  nublados…en  síntesis, la atmósfera llevada al lienzo.

“Aquí hay formas sumergidas en capas de materia y estructuras intangibles de agua, aire y viento; trazos, texturas  y garabatos que encierran un lenguaje atemporal y sin memoria.

“Esta colección contiene expresiones en las que cada espectador que  la mira le da significados diferentes y personales.

“El  corazón me dicta: pinta; entonces es cuando pinto lo que quiero y cuanto quiero. Me dan  ganas de pintar…y pinto.


“Con esta muestra celebro 20 años de creación artística. Te doy las gracias por mirar y compartir conmigo estas atmósferas y vapores encerrados en cuadros”. (Mérida Cultura)