lunes, 10 de marzo de 2014

Esculturas con tejido.



 

Rápida carrera de una artista yucateca que ya expuso en cuatro países fuera de México.


Es común que a los artistas plásticos les tome muchos años definirse en un estilo y ocupar un sitio en el abundante y competido mundo de esa rama del arte. Ese no fue el caso de Marcela Díaz, escultora que recurre al tejido para elaborar sus obras monumentales que ya expuso incluso en el extranjero.

Para conseguir lo anterior le bastaron tres cursos de diseño, escultura, cerámica y fundición de bronce que tomó en los talleres de dos artistas, Gerda Gruber y Jorge González. No necesitaba nada más, ella ya poseía la creatividad y las ideas sobre las obras que realizaría una vez que se “graduara” como estudiante de arte. Incluso durante el tiempo que estuvo capacitándose con Gruber elaboró 60 piezas.

Apenas en 2006 empezó su producción artística, y desde entonces se le abren espacios en galerías, foros y otros sitios en México y otras partes del mundo para exponer el fruto de su creatividad. 

Las esculturas de Marcela Díaz son enormes tejidos, de hasta cinco metros de alto, hechos con fibra de coco, un material de poco uso cotidiano pero con textura similar al del henequén, del cual se distingue por su color: aquel es café y este es blanco.
Al igual que el sosquil, los hilos del coco son ásperos y frágiles, pero al unirse adquieren fuerza contra la tensión pero conservan su característica ruda.

Parte de esos textiles bordados tienen espinas que contribuyen a redondear las ideas que la artista busca proyectar en sus obras. Las esculturas tienen esqueletos o soportes metálicos cubiertos con la fibra.

La facilidad que tiene Marcela Díaz para imaginarse una escultura y lograr elaborarla se deben a que ese don lo desarrolló, sin saberlo, desde que era niña. Su abuela le enseñó a tejer, y se sentaba junto a ella para realizar los típicos bordados de estambre y otros materiales con que se confeccionaban prendas, manteles, servilletas y otras piezas más del hogar.

Pero la creatividad de Marcela la apartaba de esos trabajos y la llevaban a realizar otras figuras y darle distintas formas a los tejidos. Por ello le resultó relativamente sencillo definir su camino en la escultura y crear sus obras. Sólo necesitó elaborar un enorme gancho de madera y ponerse a tejer. 

La cruz es la figura recurrente en su trabajo, pero no es de índole religioso. Utiliza ese diseño para representar al hombre en sus momentos de caída y ascenso, dolor, reposo, fragilidad, fortaleza, etc.

Esta artista yucateca ya expuso sus trabajos en Italia, Francia, Cuba y Estados Unidos, donde participó en festivales, bienales y otras exposiciones más.     

Actualmente hay oportunidad de ver seis de esos trabajos monumentales en una exposición que ofrece el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán (Macay). Esta muestra se denomina En-cruces y estará abierta al público hasta el último día de este mes. (Mérida Cultura).  

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