lunes, 11 de abril de 2016

Espíritu creador y corazón generoso




Exposición del escultor Reynaldo Bolio Suárez.




El Centro de Artes Visuales ofrece en estos días la oportunidad de disfrutar un  conjunto de esculturas realizadas en distintas épocas por el artista Reynaldo Bolio Suárez “Paccelli”, un creador cuyas obras dan lucimiento a varios sitios de Mérida y otros municipios del interior del estado así como algunos puntos de ciudades extranjeras.

Bajo el nombre “La ocupación del espacio” se exhiben ahí piezas realizadas principalmente en madera y bronce, pero también  hay una composición que mezcla polímero con otros metales. Además se muestran dibujos suyos. 
El dibujo fue la puerta por donde “Paccelli” ingresó al mundo del  arte, esa inclinación hacia los trazos y líneas la descubrió desde que era pequeño. Durante un tiempo se dedicó al retrato.

Parte de los  trabajos que se muestran  en el  Centro de Artes Visuales, ubicado en el barrio de Santa Ana,  son réplicas en miniatura de esculturas monumentales que él  ha realizado. Al parecer, son estudios previos a la concreción del proyecto definitivo.   

Las tallas de Don Reynaldo abarcan distintos temas, pero en ellas predomina el arte figurativo. El  cuerpo humano es materia frecuente en sus obras, en particular rostros y bustos, los cuales domina bien. Abundan los troncos que él convierte en obras de arte mediante relieves de hombres, mujeres y niños.

Otro elemento presente en  su trabajo es la  civilización maya. Abundan creaciones suyas donde están reflejados la cosmogonía y otros elementos más de esa cultura prehispánica. La naturaleza también es argumento para sus realizaciones.

Sus obras han sido elogiadas en importantes exhibiciones realizadas en la ciudad de México.

Hay una escultura de “Paccelli” con la que se topan casi a diario los meridanos y turistas que visitan esta capital. Son dos imágenes que representan a los jefes españoles, que dirigieron al grupo de militares que tuvo a su cargo la conquista de esta parte de lo que fue Mesoamérica. 

Francisco de Montejo “El Adelantado”, y Francisco de Montejo “El Mozo”, están de pie en un pedestal colocado al comienzo del emblemático Paseo de Montejo.

También son creaciones suyas los bustos del gobernador yucateco Felipe Carrillo Puerto, ubicado en el acceso al teatro de la Universidad Autónoma de Yucatán; y de los compositores y cantantes yucatecos Sergio Esquivel –instalado en el parque de Santa Lucía-, y Armando Manzanero. Este último está en lo que fue el cine Mérida y que después cambió al nombre de Teatro Mérida y finalmente tomó el nombre del afamado maestro.

Hay otro busto de Carrillo Puerto que elaboró para enviar a Estados Unidos. Y en  España, en el Archivo de las Indias, se exhiben otros dos bustos más que realizó de los historiadores Silvio Zavala Vallado e Ignacio Rubio Mañé. También es autor de la estatua del Papa Juan Pablo II que da la bienvenida a los fieles en el atrio del convento de Izamal.

Don Reynaldo, de 57 años de edad,  nació en Mérida, en la misma fecha en que fue fundada esta ciudad. Estudió la carrera de Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La esmeralda” del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Posteriormente fue contratado para trabajar en el Departamento de Preservación y Reproducción de Arte Prehispánico, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En esa dependencia colaboró en proyectos de la Catedral Metropolitana y las zonas arqueológicas de Montealbán (Oaxaca) y La Venta (Tabasco).

También laboró en el Museo de Cera, en el departamento de retratos escultóricos.  Además fue profesor de actividades estéticas en una escuela preparatoria y dio cursos a niños mediante un programa cultural del Issste. Más adelante regresó a Mérida y se estableció definitivamente en esta ciudad.

Pocos saben que del espíritu generoso de este artista yucateco y su esposa Rosa Espínola García. Ambos realizaron proyectos enfocados a la prevención del delito en jóvenes, mediante actividades para acercarlos al arte. 
Quizá con esta labor hayan despertado en algún muchacho una fuerza creativa que más adelante pudiera derivar en otro escultor que  alcance la dimensión artística y humana de  “Paccelli”. (Mérida Cultura)  

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